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Paloma Zamorano: La mujer que quiere cambiar el futuro financiero de miles de niñas

Es ingeniera comercial, administradora financiera, coach en finanzas personales y actual directora financiera de Inspiring Girls Chile. Pero, más allá de sus títulos, Paloma Zamorano es una mujer que ha hecho de su historia una herramienta de transformación: aprendió a tener una relación sana con el dinero, y hoy enseña a otras mujeres a hacer lo mismo.

Por Francisca Henríquez

¿Has escuchado hablar de tener una relación tóxica con tus finanzas? Paloma sí, y no solo la ha vivido en carne propia, sino que ha trabajado años para sanar esa relación y enseñar a otras a hacerlo. Porque si algo sabe con certeza, es que hablar de dinero entre mujeres sigue siendo incómodo, postergado o sencillamente ignorado.

También es mamá. Junto a su esposo, tomó la decisión de adoptar a su hijo en el momento en que ambos sintieron que estaban preparados, no solo desde lo emocional, sino también desde lo financiero. Porque para ella, la libertad —económica y de tiempo— no es un lujo, ni un privilegio reservado para unos pocos. Es un acto profundo de amor propio.

Aprender a manejar el dinero, dice, no es solo una habilidad práctica: “es la herramienta que nos permite construir una vida elegida, no impuesta. Una vida vivida en nuestros propios términos”. Y esa convicción no surgió de la teoría, sino de su propia experiencia. No fue una decisión sencilla, pero sí profundamente intencional. Como ella misma lo resume con claridad: Mi libertad financiera no tiene precio“.

Durante el mes de octubre liderará  uno de los nuevos  programas dentro de la Fundación Inspiring Girls Chile: el Programa de Embajadoras en Finanzas, una iniciativa que busca formar a mujeres profesionales para que enseñen educación financiera a niñas y adolescentes en colegios a lo largo del país.

¿Por qué es urgente hablar de finanzas desde una perspectiva de género?

Una nueva edición del Informe de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), publicada en julio de 2025, volvió a poner cifras concretas a una injusticia persistente: las brechas económicas que enfrentan las mujeres en el sistema financiero chileno.

Si bien el acceso a productos financieros ha avanzado, los datos siguen revelando una dura realidad: las mujeres ahorran menos, invierten menos y acceden a créditos por montos considerablemente más bajos que los hombres.

Lo que rara vez se menciona es la razón de fondo: desde niñas, no se nos enseña a hablar de dinero, a comprenderlo ni a utilizarlo como una herramienta de libertad. Y es justamente ahí donde el proyecto que lidera Paloma cobra sentido.

 Del Excel al aula: finanzas que también se sienten

El Programa de Embajadoras en Finanzas que Paloma dirige es el primero de su tipo en la fundación. No está vinculado a una empresa o patrocinador externo, sino que nace desde la convicción profunda de que la educación financiera también es una forma de justicia social.

El objetivo es claro: formar a mujeres que, desde su historia, su conocimiento y su experiencia, puedan llevar las finanzas personales a las salas de clase. No para dictar fórmulas, sino para abrir conversaciones, sembrar curiosidad y derribar el mito de que este mundo es solo para economistas o expertos.

El programa se inicia en octubre con un bootcamp intensivo donde las participantes aprenden herramientas técnicas y de facilitación para llevar talleres de educación financiera a adolescentes. El objetivo es que, en 2026, estas embajadoras estén listas para impactar aulas en la región metropolitana.

La idea es que las niñas no solo aprendan a ahorrar o hacer presupuestos, sino que entiendan cómo sus decisiones financieras les pueden abrir caminos, darles libertad y protegerlas ante situaciones de violencia o dependencia”, dice Paloma.

 El dinero también se habla con emoción

Para Paloma, hablar de finanzas no es solo hablar de números. Es hablar de elecciones, de libertad y también de dolor. Ella misma reconoce que vivió situaciones difíciles en su infancia donde la violencia económica fue parte del entorno. Por eso, enseñar estos temas con enfoque de género no es opcional: es urgente.

“Todo el mundo toma decisiones financieras todos los días. Si logramos que las niñas empiecen a entender esto desde temprano, les damos una ventaja enorme para la vida. No importa a qué se dediquen: saber de dinero siempre va a ser un superpoder”.

Por eso, el taller que diseñó para llevar a los colegios no solo incluye contenidos técnicos, sino dinámicas de juego, reflexión colectiva y un enfoque estratégico, donde cada niña puede pensar en sus propios sueños, plazos y decisiones.

En los talleres se utilizará un juego de cartas que creó la misma Palo. Se llama Estrategia de Inversión, y busca enseñar a las niñas que cada objetivo necesita una estrategia distinta. “Si quiero viajar en un año, no invierto igual que si quiero comprar una casa en diez. Parece obvio, pero para muchas mujeres esto sigue siendo una conversación ausente”, explica

Y al final, ese es el propósito más grande de Paloma: sembrar una semilla. Que las niñas se atrevan a soñar, pero también a planificar, invertir y tomar decisiones financieras informadas. Que aprendan que ahorrar no es privarse, sino postergar recompensas por algo más grande. Y que cada “no” que damos a un gasto impulsivo, puede ser un “sí” a una vida con más propósito.

¿Por qué formar embajadoras?

Porque no se trata solo de enseñar, sino de liderar e inspirar. El programa busca formar mujeres que, desde su historia y experiencia, conecten con otras y se conviertan en referentes reales y cercanos.

La formación se adapta a cada perfil: quienes vienen del mundo financiero aprenden sobre facilitación, y quienes tienen experiencia educativa profundizan en finanzas. Luego, se forman duplas complementarias para facilitar talleres en conjunto.

En 2026, ocho nuevas embajadoras iniciarán este camino. Mujeres reales que no solo enseñarán, sino que también aprenderán. Porque, como dice Paloma: “Manejar el dinero no es solo un tema de tener más plata. Es un tema de tener mejor calidad de vida. Y eso también se aprende.”

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Mujeres que inspiran: colaboradoras de Tucapel motivan a niñas y jóvenes a través de sus trayectorias profesionales

¿Qué ocurre cuando una niña escucha la historia de una mujer que rompió barreras, lidera, innova o transforma su entorno en una industria tradicionalmente masculinizada? La evidencia  muestra que aumenta su autoestima académica, su motivación y amplía sus horizontes profesionales.

Esto fue precisamente lo que hizo posible la alianza entre Inspiring Girls Chile y Tucapel S.A. En el marco del Programa Corporativo de Formación de Speakers, 12 mujeres de distintas áreas de la empresa participaron en una capacitación intensiva de dos días, donde adquirieron herramientas como storytelling, vocería empática y técnicas de comunicación efectiva. ¿El objetivo? Convertir sus historias personales y profesionales en poderosos vehículos de inspiración, capaces de impactar el futuro de una niña o joven a través de una charla significativa.

El impacto de esta iniciativa se materializó en las visitas al Liceo Guillermo Marín de Retiro y a la Escuela Arrau Méndez de Parral, donde 170 estudiantes de enseñanza básica y media participaron en una experiencia educativa y emocional bajo el formato de speed dating. En breves encuentros uno a uno, niñas y niños tuvieron la oportunidad de conocer, escuchar e inspirarse con las historias de vida y trayectorias profesionales de las 12 speakers de Tucapel: mujeres reales, de distintos rubros, que lideran desde lo cotidiano y demuestran que el género no debe ser un límite para soñar en grande.

Fue la primera vez en la Región del Maule que se implementó una actividad mixta, donde tanto niñas como niños participaron activamente en espacios diseñados para escuchar, reflexionar e imaginar un futuro sin limitaciones de género, superando la dinámica habitual en la que sólo las estudiantes femeninas reciben este tipo de charlas.

“Fue un desafío hermoso”, comenta Macarena Salosny, presidenta de Inspiring Girls Chile. “Aunque nuestro foco principal ha sido inspirar a las niñas, entendemos que educar a los niños desde temprana edad es fundamental para construir una sociedad en la que hombres y mujeres puedan desarrollarse en igualdad de condiciones, libres de estereotipos y barreras culturales. Que niños y jóvenes normalicen que el éxito profesional también está en la figura de una mujer es un avance poderoso.”

Este tipo de alianzas con empresas que promueven activamente el liderazgo femenino y la equidad de género es fundamental para construir un entorno donde las futuras generaciones de mujeres puedan desarrollarse profesionalmente en libertad y sin barreras. Así lo destaca Andrea Pellegrini, gerenta de Personas de Tucapel:

“Las mujeres de Tucapel son una fuente constante de inspiración, y su compromiso con la equidad de género se refleja en cada acción. Participar en las escuelas del Maule ha reafirmado nuestra convicción de que querer es poder”.

Hoy, estas speakers están listas para seguir inspirando. Gracias a su formación, ya pueden participar activamente en distintos espacios educativos y encuentros en formato speed dating, donde niñas y jóvenes tienen la oportunidad de conocer, en pocos minutos, a varias mujeres con historias profesionales diversas, reales y cercanas. Cada conversación se convierte en una chispa que amplía horizontes, fortalece la autoestima y despierta nuevas aspiraciones. Porque cuando una niña ve a una mujer liderando, entiende que ella también puede estar ahí. Y ese momento puede cambiarlo todo.

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Noticia

Inspiring Girls Chile realiza su primer speed networking internacional

Inspiring Girls Chile celebró esta semana un nuevo hito en su misión de inspirar y empoderar a niñas en Chile y América Latina: por primera vez, una delegación de mujeres chilenas cruzó fronteras para llevar su mensaje a otro país. Diez speakers formados en la fundación viajaron hasta Bogotá, Colombia, para participar en el primer speed networking internacional, una jornada de conexión e inspiración junto a adolescentes de la Fundación Hogar Nueva Granada.

La actividad se desarrolló en colaboración con Inspiring Girls Colombia e Inspiring Girls España, reforzando el valor del trabajo conjunto y el impacto que puede generar la diversidad y multiculturalidad de experiencias femeninas en espacios educativos.

Durante la jornada, cerca de 60 niñas tuvieron la oportunidad de escuchar historias reales de superación, esfuerzo y liderazgo, compartidas por mujeres chilenas que, con valentía y pasión, decidieron traspasar fronteras para inspirar a otras.

La iniciativa forma parte de la línea InspirandoAndo, que nació como respuesta al deseo de llevar la misión de Inspiring Girls a regiones de Chile, y que ahora da su primer paso hacia la internacionalización.

“Comenzamos hace siete años dando charlas en colegios de Santiago, pero rápidamente sentimos que queríamos llegar más lejos. Este viaje representa ese sueño colectivo de ampliar el impacto y seguir construyendo una red global de referentes femeninas”, señalaron desde la fundación.

Desde Inspiring Girls Chile agradecieron a cada una de las mujeres que formaron parte de esta experiencia por su compromiso, su energía y su disposición a inspirar a las nuevas generaciones. “Juntas, estamos demostrando que no hay límites para soñar en grande y trabajar por un mundo con más equidad y oportunidades para todas”, destacaron.

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Entrevista

Magdalena Muñoz: cuando la risa se convierte en profesión

En un país donde la salud mental todavía se percibe como un privilegio y no un derecho, Magdalena Muñoz —más conocida como @DileMagda en redes sociales— ha convertido su talento natural en una herramienta poderosa para impulsar el bienestar dentro de las empresas. A sus 35 años, esta mamá, risoterapeuta y speaker de Inspiring Girls ha alcanzado lo que muchos persiguen durante toda su vida: convertir su autenticidad en propósito. Su fórmula no es secreta, pero sí potente: escuchar, conectar y reír.

Por Francisca Henríquez  | Periodista 

El poder de reír en serio

“Soy risoterapeuta, madre y emprendedora. Acompaño a equipos de trabajo y comunidades educativas a cuidar su bienestar emocional a través de la risa y dinámicas grupales”. Así se presenta Magdalena, con una claridad que impacta desde el primer minuto.

Para ella, la risoterapia no es solo provocar carcajadas, sino abrir un espacio para reconectar con uno mismo, liberar tensiones acumuladas y construir entornos más humanos y empáticos. Esta disciplina llegó a su vida luego de una etapa cambios y desafíos personales.

La risoterapia: más que risas, una herramienta de bienestar

Magdalena trabaja con empresas, colegios y organizaciones sociales, guiando talleres grupales de bienestar emocional, donde cada dinámica está pensada para aliviar cargas, reconectar con las emociones y recordar que, incluso en el caos, es posible reír y encontrar optimismo. 

“No se trata solo de hacer reír, sino de crear un espacio donde las personas se sientan vistas, relajadas y acompañadas”, explica.

Sus talleres, dirigidos a grupos de entre 10 y 50 personas, son un refugio para quienes llegan cansados y tensos. “He visto cómo las personas entran agotadas y salen con una sonrisa que parece pesar menos que un suspiro. No todos ríen igual ni al instante, pero el proceso genera un impacto real y tangible.

Su experiencia en oficinas le ha permitido comprender profundamente la presión y el estrés que viven sus participantes. “Conozco ese mundo y eso me ayuda a crear espacios que realmente funcionan.

Una voz en el escenario: Inspiring Girls Chile y el trabajo con niñas y niños

Como speaker oficial de Inspiring Girls Chile, Magdalena lleva su historia a niñas y adolescentes de distintas realidades, mostrándoles que el camino profesional no siempre es lineal, pero puede ser auténtico y transformador.

Además, es relatora de las emociones del programa StemosInspiradas donde trabaja específicamente con niños y jóvenes con el fin de poder ayudarlos a conectar y gestionar sus emociones y así construir una sociedad con niños que aprendan a sentir sin miedo. 

Estos espacios no solo reflejan su experiencia como madre y facilitadora, sino también su historia personal de superación, empatía y liderazgo emocional.

De secretaria a risoterapeuta: una transición inesperada

Trabajó más de 13 años en oficinas, entre facturaciones, órdenes de compra y reportes. “Algo que claramente no era lo mío, pero que hacía bien”, recuerda. Su mundo en ese entonces giraba entre papeles y números, un ritmo que no terminaba de encajar con su espíritu.

Su camino profesional comenzó desde muy joven. Salió del liceo técnico con un título en secretariado y, apenas cumplió los 18 años, inició su práctica profesional. Lo hizo tan bien que fue contratada inmediatamente. En paralelo, estudió Asistente Ejecutivo e Ingeniería en Marketing. Durante años, combinó trabajo y estudios con disciplina férrea.

Pero esa fuerza tenía raíces más profundas. A los 13 años, Magdalena vivió una experiencia de abuso que marcó su historia. “Fui abusada y no me creyeron. Desde entonces, supe que tenía que salir adelante sola”, confiesa. A eso se sumó el apoyo en el cuidado de su hermana menor, diagnosticada con epilepsia. Entre el silencio, la responsabilidad y el dolor, tomó una decisión: terminar rápido el colegio técnico, trabajar y apoyar a su madre.

“Mi sueño siempre fue tener un hogar bonito, un lugar donde pudiéramos vivir tranquilas. Ese fue mi motor. Mi familia no tenía los recursos para pagarme una universidad, así que desde muy joven supe que tenía que trabajar y estudiar algo que pudiera compatibilizar con la vida que me había tocado“.

Hoy, mirando en retrospectiva, me doy cuenta de que sí cumplí esos sueños de infancia, incluso aquellos que parecían imposibles, como ser actriz o psicóloga. Lo hice a mi manera. No tengo un título en esas áreas, pero en mis talleres actúo mucho, y también tengo una gran capacidad de interpretar a las personas y entregarles lo que necesitan: una palabra o un momento de bienestar.

Al final, logré lo que soñaba: tener una familia y un hogar bonito. Y entendí que vivir a mi manera también es una forma de éxito

¿Cómo logras conjugar ese pasado con la alegría que hoy entregas? 

“No se trata de olvidar, sino de transformar. Encontré en la risa un refugio y un motor para vivir.”

El humor como llamado

—¿En qué momento llega la risoterapia a tu vida?
Magdalena sonríe y lanza una broma: “Esto da para un stand-up completo”.

Y, en efecto, casi lo fue. Después de dejar su trabajo de oficina y convertirse en madre, comenzó a consumir humor con avidez. En sus ratos libres grababa videos caseros, se aprendía chistes y los compartía con su familia. El humor, sin que lo supiera aún, comenzaba a tomar un lugar protagónico en su vida.

Un día, alguien le dijo: “Eres chistosa, deberías hacer stand-up”. Y no lo pensó dos veces. Tomó un taller y, poco tiempo después, ya estaba presentándose en escenarios entre Santiago y Valparaíso. Pero esa rutina no era compatible en sus horarios como mamá y profesional.

Fue entonces cuando se topó con la risoterapia. “Fue revelador. Descubrí que podía hacer reír sin ser necesariamente la ‘chistosa’. No se trataba de mí, sino de facilitar espacios donde otros pudieran reír, sanar y soltar.”

Se certificó en risoterapia y comenzó a ofrecer talleres para empresas, logrando una demanda constante que hoy la lleva a viajar a diferentes regiones del país. Lo hace todo sola: diseño, gestión, talleres, logística. Pero, sobre todo, lo hace a su manera.

“Encontré mi lugar. Hoy tengo tiempo para mí, para mi familia, y para seguir compartiendo bienestar desde la risa. Eso era lo que estaba buscando.”

¿Y ahora? ¿Cuál es el futuro de Magda?

Hoy, Magdalena divide sus días entre talleres presenciales, trabajo remoto y momentos compartidos con su familia. Su proyecto personal, DileMagda, fusiona risoterapia y bienestar emocional con una mirada sensible y cercana. Hace poco contrató a su primera contadora: una señal clara de que su emprendimiento no solo ha crecido, sino que se está consolidando.

“Cada taller es un regalo. A veces la gente se ríe, otras veces llora. Pero siempre se llevan algo. Me han abrazado, me han agradecido… y eso no tiene precio”, comparte, con la humildad de quien conoce el verdadero valor de lo que entrega.

Sus planes son tan ambiciosos como humanos: DileMagda ya es una empresa y el siguiente paso es capacitar a monitoras, que lleven la risa y la salud emocional a más regiones de Chile. “Quiero estabilidad, impacto y seguir transformando vidas, expresa.”

Antes de terminar la entrevista, le pregunto qué mensaje daría a quienes hoy están atravesando momentos oscuros. Magdalena hace una pausa, sonríe, y con la calma de quien ha caminado por el dolor y ha aprendido a habitar la luz, responde:

“La risa no es solo alegría; es un acto de valentía. Reír es rebelarse contra el dolor, es recuperar la vida cuando todo parece perdido. Así que ríe, aunque cueste. Porque ahí, en esa risa, está el poder para seguir.

Su compromiso con la infancia también refleja esa convicción profunda. Desde su experiencia personal, siente la urgencia de convertirse en el referente que ella misma no tuvo. En su tiempo libre, acompaña a niñas y jóvenes, ofreciéndoles escucha, herramientas y, sobre todo, ejemplo.

Magdalena no solo encontró en la risa una profesión; encontró un camino para sanar, educar y sembrar esperanza. Su historia nos recuerda que el dolor no tiene la última palabra, pero puede ser el punto de partida. Y que, incluso en medio de la oscuridad, elegir reír puede ser el acto más poderoso y transformador de todos.

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Columna

Mentoras en acción: Acompañar para transformar

Karina Zúñiga| Líder de Innovación y Mentora de Emprendimientos y Startups

Desde niña he sentido la necesidad de acompañar, escuchar y apoyar a otros, pero recién en 2021 viví mi primera experiencia formal como mentora, con el programa “Impulso Chileno”. Recuerdo a una mujer extraordinaria, con mucha energía, determinación para salir adelante y ganas de “comerse el mundo”. Esa mentoría no solo marcó un antes y un después en su camino: también transformó el mío.

En el vínculo de la mentoría ocurre algo profundo: se genera vulnerabilidad y confianza. Acompañar a otra mujer desde la escucha activa y la empatía abre un espacio genuino que trasciende lo técnico. Mentorear no es dar soluciones, sino abrir posibilidades, formular preguntas que generen nuevas perspectivas y modelar con nuestro propio ejemplo.

Desde entonces he acompañado a muchas mujeres: emprendedoras que, pese a la falta de recursos y redes, muestran una fuerza y resiliencia que me conmueven. Son mujeres que lideran sus negocios, familias y sueños con admirable perseverancia. Muchas veces no se reconocen como líderes, aunque ya lo son. Hoy existe una gran necesidad de este apoyo humano y cercano, especialmente entre las cerca de 800 mil microemprendedoras en Chile que podrían beneficiarse enormemente de una mentora.

El verdadero poder de esta relación no está en los consejos que damos, sino en la presencia auténtica que ofrecemos. Cuando una mujer se siente realmente escuchada, comienza a confiar en su propia voz y puede visualizar claramente hacia dónde quiere ir y quién desea ser en tres, cinco o diez años.

La mentoría es un aprendizaje mutuo. En cada encuentro, no solo aportamos desde nuestra experiencia, sino que también adquirimos nuevas perspectivas y sentimos gratitud. Para generar un cambio significativo no se necesitan grandes gestos ni largas horas. A veces basta un breve mensaje, una reunión corta, compartir una red de contactos o hacer una pregunta adecuada para transformar toda la estrategia de un negocio.

Cada pequeña acción es una semilla de transformación. Cuando vemos el crecimiento que generan, comprendemos que ser mentora es mucho más que compartir experiencia: es multiplicar posibilidades.

Ser mentora es un acto de profunda generosidad. Cada vez que acompañamos a otra mujer en su camino, generamos un efecto multiplicador que beneficia no solo su vida, sino también la de su entorno. Ese es el verdadero poder de la mentoría: acompañar para transformar, impulsando a otras mujeres a descubrir lo lejos que realmente pueden llegar.

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Columna

Rompiendo moldes, abriendo caminos

He construido gran parte de mi vida profesional en espacios donde históricamente las mujeres hemos sido minoría. Primero en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, luego en sectores tradicionalmente masculinos como el mercado financiero y la minería. Entornos áridos, exigentes, que durante años parecieron diseñados para otros, no para nosotras.

Recuerdo el miedo que sentí al dar ese primer paso. Atreverse a entrar a un mundo desconocido nunca es fácil. Venía de un colegio de niñas, de una familia de muchas hermanas y primas, donde los hombres eran minoría. Llegar a ese “club de Toby”, como se sentía entonces la escuela, fue todo un salto al vacío, fundado en una decisión consciente, nacida del interés, la pasión por resolver problemas complejos, y la convicción de querer ser parte de este desafiante entorno.

Mi paso por la universidad resultó ser menos intimidante de lo que imaginaba. Aunque éramos pocas mujeres, nunca sentí que eso me restara valor ni oportunidades. Forje amistades entrañables, compartí con mis compañeros no solo estudios y trabajos, también desafíos, paseos, risas y preocupaciones. En ese entonces no hablábamos de paridad ni enfoque de género, tampoco de sororidad; simplemente éramos parte del grupo. La escuela era un espacio mayoritariamente masculino, no por exclusión deliberada, sino más bien por una inercia histórica. Para muchas de nosotras, esos años fueron una verdadera escuela de vida, que aún hoy me permite desenvolverme con naturalidad y confianza en entornos diversos, reconociéndome como par y aportando desde mi autenticidad.

Esa experiencia me preparó para una vida profesional donde los desafíos no han sido escasos. Porque cuando una mujer decide avanzar en un rubro con baja participación femenina, no solo debe demostrar conocimientos y liderazgo: también debe enfrentar estereotipos que llevan siglos grabados en la piel de la sociedad… y muchas veces, también en la nuestra.

Estos desafíos que trascienden lo técnico, muchas veces implican hacerse espacio en lugares donde históricamente no hemos estado presentes y donde nuestra presencia aún incomoda a algunos pocos. Además, debemos conciliar exigencias laborales intensas con un sistema que sigue depositando en las mujeres la mayor parte de las responsabilidades familiares y de cuidado.

Hoy tengo la convicción de que los cambios profundos se logran desde dentro. No desde la queja, sino desde la acción. Cada vez que participamos, lideramos, enseñamos o decidimos con claridad y convicción, vamos modificando las reglas no escritas. Lo que antes parecía extraño, hoy comienza a ser habitual. Y así, abriendo camino, vamos transformando industrias enteras.

Estoy convencida de que sumar más mujeres en sectores estratégicos como la minería o la ingeniería no es solo una cuestión de equidad, es una oportunidad concreta para mejorar la toma de decisiones, fortalecer culturas organizacionales y generar impacto real en la sociedad. Pero para que eso ocurra, debemos trabajar mucho antes de la etapa laboral: en la raíz misma de las decisiones vocacionales.

Mucho se ha hablado del “techo de cristal” que limita el desarrollo de carrera de muchas profesionales. Pero poco se discute aún sobre el “suelo pegajoso”, ese fenómeno silencioso, conjunto de creencias, sesgos y estructuras, que desde edades tempranas condiciona las elecciones vocacionales de niñas y jóvenes. No se trata de falta de talento. Se trata de cómo socializamos, orientamos y condicionamos las decisiones desde el inicio. No es que no puedan; es que muchas veces ni siquiera consideran ciertas opciones como posibles. Por eso es tan importante visibilizar historias distintas, mostrar que hay muchos caminos posibles y que todas las niñas merecen tener las herramientas para elegir con libertad. Esa
es precisamente la misión que llevamos adelante miles de voluntarias de Inspiring Girls, en Chile y en todo el mundo: llegar a tiempo, antes de que las barreras se levanten, para decirles a las niñas que pueden ser lo que quieran ser.

Romper moldes es solo el primer paso. Abrir caminos para otras, acompañarlas, mostrarles que se puede… ese es el verdadero legado. Porque cuando una mujer lidera, innova, inspira, enseña o transforma, no solo cambia su historia: también cambia el horizonte para muchas más.

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La educación financiera se abre paso entre las jóvenes

Inspiring Girls y BlackRock realizan el primer encuentro presencial del Club Financiero

La Florida, Santiago — En un nuevo paso hacia la equidad y la formación integral de niñas y jóvenes, Inspiring Girls Chile y BlackRock llevaron a cabo el primer encuentro presencial del Club Financiero, en el Colegio Santa Patricia, comuna de La Florida. Más de 60 estudiantes de 2º medio participaron activamente de esta jornada dedicada a conceptos clave de educación financiera.

Si bien el Club Financiero ya venía desarrollándose en formato virtual, este hito presencial marcó un espacio inédito de cercanía y diálogo directo con las estudiantes, fortaleciendo el compromiso de ambas organizaciones con la formación económica de las nuevas generaciones.

Durante la jornada, se abordaron temas fundamentales como el ahorro, la inversión, la planificación de metas y el valor del dinero como herramienta de empoderamiento, en un espacio que fomentó la participación, las preguntas y la reflexión conjunta.

“La educación financiera también es empoderamiento. Por mucho tiempo, las finanzas fueron territorio exclusivo de los hombres. Hoy estamos cambiando esa historia, acercando estos temas a las niñas desde temprana edad”, destacó Paloma Zamorano, Relatora del Taller de Finanzas Personales de Inspiring Girls Chile.

Desde la organización enfatizan que formar financieramente a niñas y jóvenes no es solo enseñarles sobre números, sino entregarles herramientas para alcanzar autonomía, libertad de elección y liderazgo. Hablar de dinero —tema históricamente evitado en la educación de mujeres— es parte fundamental del camino hacia una sociedad más equitativa.

El encuentro contó con facilitadoras y referentes que, desde su experiencia, motivaron a las estudiantes a tomar el control de sus recursos y proyectar un futuro sustentado en decisiones informadas.

Este encuentro presencial es solo una etapa dentro de una iniciativa más amplia que seguirá creciendo. Más educación, más espacios de conversación y más niñas conscientes de su poder: esa es la ruta que Inspiring Girls Chile y BlackRock están trazando juntas. Porque hablar de dinero también es hablar de futuro.

 

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Maternar y liderar: culpas, equilibrio y valentía. Por Karen Valdivia

Karen Valdivia | Gerente de productos digitales y está dentro de la categoría de 50 mujeres líderes en TI 

Hay mañanas en las que el éxito profesional pesa más que cualquier logro. No por su exigencia, sino por la culpa que se arrastra detrás. Esa culpa que no tiene rostro, pero que aparece con fuerza cuando una hija llora al dejarla en el jardín o cuando una videollamada importante coincide con la fiebre de la guagua. No tiene nombre, pero todas sabemos cómo se siente. Nos atraviesa.

Maternar y liderar es caminar en una cuerda floja. No porque nos falte capacidad o determinación, sino porque la estructura no fue hecha para nosotras. Se espera que lideremos como si no tuviéramos hijos y que criemos como si no tuviéramos carrera. Que seamos empáticas pero firmes. Cercanas pero productivas. Que no se nos note ni el cansancio ni la leche derramada en la blusa antes de una reunión.

En los espacios donde se toman decisiones, aún hay silencios incómodos cuando hablamos de conciliación, permisos postnatales o corresponsabilidad. Muchas veces, ser madre en esos entornos se percibe como una debilidad, un “riesgo” para el negocio. Pero lo que nadie dice en voz alta es que, al maternar, también entrenamos habilidades que sostienen cualquier liderazgo: la capacidad de priorizar, de contener, de improvisar, de tomar decisiones difíciles con ternura y determinación.

Equilibrar no es tener todo bajo control. Es elegir, cada día, con lo que hay. A veces será quedarse un poco más en el trabajo. Otras, apagar el computador para acompañar una pesadilla nocturna. Y en cada elección hay valentía. Porque liderar no es solo tener un cargo. Es atreverse a estar en lugares donde aún no están pensadas para nosotras. Es abrir espacios, hablar desde la experiencia, incomodar con honestidad y, sobre todo, no negociar con nuestra maternidad.

Pero esto no puede seguir siendo un esfuerzo únicamente individual. En Chile, solo el 49% de las mujeres participa en el mercado laboral, y muchas abandonan sus carreras tras convertirse en madres. Según datos del INE, el 97% de quienes toman el postnatal parental son mujeres, mientras que la corresponsabilidad aún es más aspiracional que real. Y la pregunta es: ¿dónde están las políticas que respalden de forma efectiva esta doble jornada de maternar y liderar?

La transformación no puede recaer solo en las mujeres. Es momento de que el Estado, las empresas y las instituciones educativas asuman su parte. Se necesitan políticas públicas que no solo incentiven la participación femenina, sino que reconozcan la maternidad como una dimensión legítima y poderosa del liderazgo. Flexibilidad horaria real. Beneficios de salas cuna para cuidador ya sea padre o madre. Licencias paternales obligatorias e irrenunciables. Medición de brechas de género no solo en salarios, sino en oportunidades de desarrollo.

Porque mientras sigamos “arreglándonos solas”, seguiremos reforzando la idea de que ser madre y ser líder es una excepción, no una posibilidad legítima. Y no lo es. No debería serlo.

No hay una fórmula perfecta. Solo la certeza de que ninguna debería sentirse sola en esto. Que maternar y liderar no son caminos opuestos, sino una ruta compleja y hermosa que muchas estamos trazando a la vez. Y que cuando una se atreve, abre el camino para muchas más.