Katia Segovia Díaz: “Inspiring girls me inspira a trabajar arduamente en la formación y desarrollo de mujeres para ampliar su participación en los puestos de liderazgo, empezando por nuestras niñas que son el presente”

La subgerente de servicios de Tecnología de Falabella por más de 12 años se ha dedicado a ese rubro en diferentes industrias y compañías. Hoy analiza su historia de cómo llegó a ser lo que es hoy: liderando un rubro en el que hay pocas mujeres y que pretende cambiar con los voluntariados en los que participa. 

Por Leandra Medina

Las matemáticas y la lectura son parte de sus grandes pasiones. Desde muy pequeña conoció las ventajas de jugar con los números y las historias ocultas en las páginas de los libros. Sus padres Basilio y Teresa, impulsaron y apoyaron incondicionalmente sus pasiones hasta que las convirtió en realidad años más tarde.


Ella es la ingeniera en Computación y Sistemas, Katia Segovia Díaz. Su espíritu aventurero la trasladó a nuestro país hace tres años y hoy se desempeña como subgerente de Servicios de Tecnología en Falabella, lo que le ha dado la oportunidad de enfocarse en facilitar los servicios que le brindan a 7 países en latinoamérica. 


Entre concursos y lecturas…


“En la primera competición en la que participé fueron las Olimpiadas Interescolares de Matemática de mi país”, detalla. Su padre, quien es contador, le enseñó y le transmitió el amor por los números. 


Katia no ganó el primer lugar, en esa oportunidad, pero ese concurso significó mucho para su vida. “Aprendí y conocí a muchas personas creativas (…) Eso me impulsó a estudiar para intentar competir nuevamente”


Entretanto, la novela corta del escritor francés, Antoine de Saint-Exupéry, “El Principito”, conquistó su imaginario. “Mi mamá es la responsable. Ella me enseñó la importancia que tiene para las personas la lectura. Siempre me recordaba que la educación significa libertad”. La mamá de Katia, es comunicadora social.        


Trabajar y estudiar…


La subgerente de Servicios de Tecnología en Falabella, recuerda que a los 16 años comenzó a trabajar como profesora de matemáticas. “En un primer momento, no cobraba, pero luego empecé a emitir boletas formalmente. Mis clientas eran niñas pequeñas, tenían entre 8 y 12 años”.


Su independencia laboral logró combinarla con sus estudios de pregrado en la Universidad de San Martín de Porres en Lima-Perú. “Fue súper desafiante, porque era muy joven. Sin embargo, la disciplina y la pasión por lo que hacía me llevaron a cumplir mis objetivos”


Por otra parte, refiere que estudió ingeniería en Computación y Sistemas por la relevancia de la tecnología en la vida de las personas. “Estoy convencida de que la tecnología usada de manera correcta nos ayuda a simplificar procesos y a disminuir las distancias”.


Vida profesional


“Asumir el desafío de cambiar de país junto a mi esposo Erick y mi hija Kiara, por una oportunidad laboral” ha sido, hasta el momento, el reto profesional más grande de Katia Segovia Díaz, según comenta. 


Resalta que ha crecido tanto a nivel profesional como personal. Una muestra de esa evolución es su papel como voluntaria en los programas “Haciendo Escuela” y “Soñadores que Crean” que impulsa Falabella, empresa en la que presta servicio.


“Junto a varios compañeros del área de tecnología, a través del programa ‘Haciendo Escuela’, enseñamos a programar a varios niños con la aplicación del MIT App Inventor (…) Al inicio los familiarizamos con la solución y luego los acompañamos en el proceso de descubrimiento (…) cómo podían activar las soluciones para disponibilizar un producto, y los procesos para compartirlos entre sus compañeros” explica.


Con relación al programa “Soñadores que Crean” dice que la transformación de los niños que participaron en el proyecto fue excepcional. “Tenía como objetivo enseñar a los niños a trabajar con metodologías ágiles a una edad temprana”


Hoy suma un nuevo voluntariado a su vida: ser speaker y mentora de la fundación Inspiring Girls Chile donde enfatiza que la “inspira promover la educación, trabajar arduamente en la formación y desarrollo de mujeres para ampliar su participación en puestos de liderazgo, empezando por nuestras niñas que son el presente”


Impacto futuro


Katia puntualiza que tanto las niñas y adolescentes del país como de América Latina tienen en la tecnología una gran aliada, que le permitirán seguir conquistando sus pasiones.


“Para nuestras niñas y adolescentes, vincularse con la tecnología es muy sencillo porque pertenecen a una generación digital (…) Les aporta instancias para la educación, el aprendizaje y la colaboración con las comunidades. Asimismo, les permite compartir experiencias, replicar casos de éxito que inciden en su creatividad, dialogar acerca de sus intereses e incrementar su red de referentes (…) debemos trabajar para acompañarlas en ese proceso, creando instancias donde se sientan incluidas y su voz se escuche. Tengo la certeza que construiremos un mundo mejor trabajando en equipo.