Emma Venezian: “A través de Inspiring Girls le puedo transmitir a las niñas y adolescentes mi pasión por lo que hago y la confianza que necesitan por conquistar sus metas”

La médico cirujano y actual jefa de las unidades de estudios clínicos para Sanofi, empresa líder de la Industria Farmacéutica en Europa y América Latina, abre su corazón y nos cuenta porqué quiso dedicarse a la investigación clínica, además de su motivación de ser parte de la comunidad de Inspiring Girls Chile.

Por Leandra Medina

“Es tan apasionante decir que estoy trabajando en algo que puede ayudar al resto”, nos comenta Emma Venezian, al hablar de su decisión de estudiar medicina y de hoy dedicarse a la investigación clínica. Un desafío constante en el que tiene que desarrollar diferentes estudios para crear medicamentos que pueden salvar vidas y en el que hoy sus ojos están puestos en avanzar en una vacuna para el covid-19.

Hoy a sus 56 años mira hacia atrás y recuerda la importancia de haberse relacionado con la medicina desde muy chica, así como el estímulo constante de su núcleo familiar y seres queridos, quienes la ayudaron a concretar sus metas: convertirse en médico cirujano.

Una lámpara

Jugar con sus primos, conocer las historias de los vecinos y ayudar a su tío en una improvisada posta de urgencia en Llico (Región del Maule), son parte de los recuerdos que acompañan la niñez y adolescencia de Emma. “Me reunía con mis primos en el campo. Era un pueblo pequeño. Mi tío Jaime atendía a todos sus habitantes durante las vacaciones. No les cobraba, pero ellos siempre nos surtían de huevos, papas, tomates y tortas”, comenta.

Fueron esas experiencias y recuerdos lo que generó que desde muy pequeña, Emma Venezian quisiera estudiar medicina. “A veces nos pedía que le ayudaramos a sujetar una de las lámparas de gas que usaba para observar a sus pacientes o simplemente nos solicitaba apoyo en la limpieza de alguna herida. En el pueblo no teníamos electricidad. Él construyó la posta de urgencia”, detalla.

Con mucha paciencia les explicó los pasos a seguir para hacer un buen aseo en una herida, examinar rigurosamente a un paciente y realizar las preguntas pertinentes. “Una noche llegó un niño con una herida enorme en la pierna, con sangre por todos lados (…) Me tocó sujetar una de las lámparas y darle la mano al niño (…) observé todo el proceso de limpiar, poner anestesia y suturar la herida, que mágicamente se transformó en una delgada línea con puntos (…) El niño dejó de llorar y comenzó a reír. Su ejemplo me inspiró a convertirme en médico”.

Pero no solo la experiencia en carne propia motivó a Emma a perseguir sus sueños, sino que también el mensaje que le entregaba su madrina a diario fue fundamental para entender que sí podría convertirse en una profesional de la salud. “Desde pequeña me decía que podía ser médico, que las mujeres podían luchar por su vocación (…) pero que debía estudiar, perseverar y no perder las oportunidades”.

Especialización

Luego de culminar el 4to medio, Emma Venezian, ingresó a la Pontificia Universidad Católica de Chile y obtuvo su título de médico. Paralelamente, a sus estudios logró trabajar en un orfanato. “Me iba en micro, muy temprano los sábados y cuando llegaba todos los niños me esperaban en la reja (…) luego, me seguían hasta la enfermería y se formaban en fila para que los atendiera. Ninguno se sentía mal, solo querían atención y conversar un rato”, refiere.

Casada y con dos hijos la médico cirujano decidió especializarse en investigación clínica. “Por mi puntaje me gané una beca primaria para hacer la especialidad en laboratorio clínico que duró 3 años. Luego tuve que devolver la beca que me brindaron por el doble de tiempo”, explica.

“Me destinaron al Servicio de Medicina Transfusional (Banco de Sangre) del
Hospital de Urgencia (Posta Central) para cumplir con uno de los requisitos de la beca (…) En los seis años que permanecí en esa área, desarrollé varios
proyectos del Banco Mundial y del Ministerio de Salud, y de investigación
clínica”, resalta.

Fue en su último año de servicio público en que se dio cuenta que se enamoró de la investigación clínica. Y de a poco se fue cambiando a una farmacéutica internacional que estaba empezando a implementar estudios en Chile.

Actualmente, presta servicio en Sanofi Chile, una empresa multinacional y líder de la Industria Farmacéutica en Europa y América Latina, en donde está a cargo de un equipo de 150 personas, siendo la responsable de las unidades de estudios clínicos para el Cono Sur. “Hoy tenemos casi 50 proyectos en curso entre Argentina y Chile, incluso vamos a comenzar un estudio vinculado con el Covid-19”, revela.

Investigación clínica

En sencillas palabras, la investigación clínica pertenece a una área de la ciencia que está en busca constantemente en la creación de medicamentos. Son años de estudios preclínicos ( alrededor de 10) para recién probarlos en pacientes lo que demora un par de años más para certificar si es realmente efectivo.

“Era un área con poca visibilidad, pero muy significativa para el país. Chile debía incorporarse y participar en el desarrollo mundial de medicamentos y tratamientos innovadores para ofrecer una respuesta a las necesidades médicas”, dice Emma Venezian.

Es esto mismo lo que los impulsó a trabajar en un estudio para encontrar la vacuna para el coronavirus y lo que también hace reflexionar a Emma sobre su pasión por esta área que no es tan visibilizada. “Cuando vas viendo que lo que haces es útil para la sociedad y que además es un campo poco explorado y con poco desarrollo y, ahí es donde me doy cuenta más que me apasiona, cuando te das cuenta dónde puedes aportar”.

Es así como Emma no para, entregando su mejor esfuerzo en su trabajo, en donde destaca que el 90% de su equipo de colaboradores son mujeres. Conectadas y en la misma sintonía para mejorar la calidad de vida de muchos pacientes con diferentes patologías, pero resalta que “cuando tenemos alguna vacante tratamos de incorporar a un hombre. Es necesario un equilibrio”.

Entretanto, menciona que trabajar con jóvenes profesionales la obliga a mantenerse ágil y adaptarse a los nuevos paradigmas. “Desde hace un año, tenemos en la oficina un código de vestimenta llamado ‘Vístete como quieras’ y ha sido increíble como todos nos adaptamos”.

Inspiring Girls

Emma Venezian recalca que el presente y el futuro de las niñas y adolescentes del país, así como de Latinoamérica se centra en la educación de calidad. “Todas las niñas (os) y adolescentes tienen una capacidad enorme para aprender. Es fundamental estimular siempre sus ganas de estudiar, la curiosidad por el mundo y cómo funciona todo”.

“Ellas tienen otras prioridades. Se preocupan por la ecología, la inclusión y la aceptación. Representan a una cultura que cambia lentamente (…) Ojalá nos conduzcan a una sociedad más inclusiva y más sana en su consumo, con participación balanceada en todos los campos (…) Definitivamente, todos los trabajos vinculados con la familia y el hogar serán automáticamente compartidos.

Emma acota que “a través de Inspiring Girls le puedo transmitir a las niñas y adolescentes mi pasión por lo que hago y la confianza que necesitan por
conquistar sus metas”.

¿Y el futuro?

La médico cirujano se convirtió en madre en dos oportunidades más. Tiene dos nietos Federico y Felipe y espera no sólo ayudarlos y motivarlos a ellos, sino a que a las miles de niñas que formen parte de inspiring girls.

“Creo que es fundamental la educación, y un espacio, familia o alguien que te apoye y te motive. Me motiva tanto esta iniciativa, porque me da la
oportunidad de transmitir la pasión de lo que hago y, ojalá promover la
educación y confianza de las niñas que son nuestro futuro”.

 

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